¿Acuarios sin peces? Aquí tienes algunos ejemplos

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El concepto de acuario suele asociarse a los peces y, efectivamente, ellos son los organismos más frecuentes en ellos. Pero también es posible mantener acuarios sin peces.

Paisajismo acuático. Imagen: Á. Garvía.

Ángel Garvía y Fernando Zamora

En sentido amplio un acuario es un tipo de vivario, entendiendo por éste cualquier instalación adecuada para mantener orga­nismos vivos. Siendo un poco más concre­tos, podemos definir “acuario” como un recipiente capaz de contener agua que es empleado en mantener organismos acuáti­cos, y que está dotado de todos los com­ponentes necesarios, mecánicos o de cual­quier tipo, para hacerlo adecuadamente.

De un modo clásico el concepto de acuario suele asociarse a los peces y, efectivamente, ellos son los organismos que más frecuentemente se mantienen en acuario, pero no son los únicos. En principio cualquier organismo acuático es susceptible de mantenerse en un acuario, desde microorganismos a vertebrados su­periores. Dependiendo principalmente de su tamaño y volumen de agua y de su ni­vel tecnológico, en un acuario se pueden mantener plantas, invertebrados de múlti­ples tipos, peces, anfibios, reptiles e inclu­so mamíferos. Aunque con frecuencia un mismo acuario particular, de aficionado, alberga más de un tipo de organismo, ge­neralmente peces, plantas e invertebrados.

Acuarios sin peces

Vamos a ver algunas posibles opciones que tenemos si nos planteamos un acuario diferente al clásico, en que los peces no sean los protagonistas indiscutibles. Adoptamos pues un cambio de filosofía en la acuariofilia tradicional que, aunque ya contaba con algún ejem­plo desde hace años, se ha desarrollado y popularizado exponencialmente en las últimas décadas. Nos estamos refiriendo a instalaciones en las que el pez ha per­dido el protagonismo, a veces quedando relegado a ser un mero componente del conjunto ornamental y otras simplemente desapareciendo, en los que podríamos de­nominar acuarios sin peces.

Comentamos a continuación algunos ti­pos o estilos de acuariofilia que se basan en este enfoque: el pez no es lo principal. Y hoy en día los hay para todos los gustos, desde nanoacuarios de unos pocos litros de capacidad a voluminosas instalaciones de más de mil litros para decorar un despa­cho profesional.

Acuario holandés

Acuario holandés. Imagen: P. Siebers.

El acuario holandés nació en Holanda a mediados del pasado siglo y luego se popularizó y extendió a otros países cen­troeuropeos. Curiosamente en su país de origen no se denomina así, sino acuario tipo Leiden, ciudad holandesa pionera en este estilo. Se puede considerar uno de los primeros estilos de acuariofilia en que el principal objetivo no es man­tener peces, y en este caso concreto el protagonista es la comunidad de plantas acuáticas de agua dulce. Como bien dice nuestro amigo Pablo Siebers, un gran es­pecialista del tema: “en este tipo de acua­rio se busca conscientemente la estética y la arquitectura de la jardinería subacuática, aprovechando de forma óptima el efecto de las formas y colores de las plantas”. Un acuario holandés podemos decorarlo como un jardín sumergido, uti­lizando las técnicas de jardinería acuática que se usan en acuariofilia para mante­ner plantas.

Con frecuencia se tiende a identificar cualquier acuario bien plantado como un acuario holandés; pero el solo hecho de tener muchas plantas no es suficiente. El estilo holandés es mucho más que eso. Tie­ne una normativa, definida y característica, a la hora de situar y agrupar las plantas y se basa en la decoración y en la impresión que causa al observador. El acuario holan­dés se debe valorar y contemplar en la ubi­cación concreta donde se sitúa, entendien­do por tal no sólo la urna, sino el mueble y la propia habitación donde está. Debe encajar en el ambiente donde está física­mente. Está ligado a una filosofía de clubes y asociaciones acuariófilas y de competiciones domiciliarias, en las que los jueces visitan personalmente y juzgan in situ.

Las plantas son la base principal del acuario holandés. No se desprecian los peces, pero éstos son un complemento es­tético y biológico, suelen estar en número relativamente reducido y se eligen de tal modo que no dañen a las plantas y guar­den una estética de conjunto y una fun­ción biológica armónicamente integradas.

Paisajismo acuático

Paisajismo acuático. Imagen: Á. Garvía.

Se denomina paisajismo acuático, aquascaping en inglés, al estilo de acua­riofilia que se caracteriza por acuarios que, además de mantener peces, intentan re­crear un paisaje natural mediante ambien­tación natural con poblaciones vegetales y/o elementos decorativos (arena, rocas, tocones, raíces, etc.). En la actualidad es una modalidad de acuariofilia en gran ex­pansión en nuestro país, aunque sin duda no hemos llegado a los niveles de otros países europeos, EE. UU. o Japón.

Cuando los peces no son los protagonistas en el acuario Clic para tuitear

En cierto modo, en sentido estricto se puede decir que existe paisajismo acuá­tico desde siempre, desde que se deco­ran con plantas acuáticas los acuarios de agua dulce; pero en esta modalidad de acuariofilia el concepto estético, con una evidente e innegable faceta artística, se ha ido acrecentando hasta llegar a ser el objeto mismo de la instalación, en vez de ser simplemente la decoración o ambien­tación de un recipiente para peces. Un acuario con una buena y cuidada pobla­ción de plantas no debería considerarse un ejemplo de paisajismo acuático, si no cuenta con unas normas y una coheren­cia estéticas que dependerán del paisaje que se pretenda recrear.

El paisajismo acuático no descarta de en­trada la presencia de peces en la urna. De hecho, el propio intento de recrear un eco­sistema acuático implica generalmente su presencia, pero en cualquier caso el papel de los peces es secundario y supeditado al diseño general en el que mandan las pobla­ciones vegetales y otros elementos decora­tivos de ambientación. Salvo excepciones, como por ejemplo en grandes instalaciones públicas, peces muy grandes y paisajismo acuático no suelen conjuntar bien.

Algunos incluyen entre los diferentes es­tilos de paisajismo acuático los acuarios de arrecife e incluso los acuarios estilo holan­dés, pero en este tema hay muchas y con­trovertidas opiniones. Si bien es verdad que en cierto modo el acuario holandés podría considerarse un tipo de paisajismo acuático, no lo es menos que en el estilo holandés se busca la naturalidad pero no recrear un pai­saje natural. Sencillamente, el acuario holan­dés se basa en los conceptos de jardinería europea aplicados a un acuario y no se con­cibe sin plantas. Sin embargo en un paisajis­mo acuático se puede trabajar sin plantas, como sucede en la corriente denominada iwagumi, que proviene del concepto clásico del jardín japonés de piedras y utiliza casi únicamente tocones, arena y/o rocas. Tam­bién se pueden intentar recrear ecosistemas en los que las plantas tienen un papel muy secundario o prácticamente nulo, como su­cede en un lecho rocoso de lago africano o en uno fluvial amazónico. En todo caso, no deberíamos obsesionarnos por etiquetar todos los acuarios plantados, sobre todo porque ya se pueden encontrar diseños que claramente mezclan el paisajismo oriental y la escuela holandesa.

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