Qué debe tenerse en cuenta antes de adquirir un cachorro

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Antes de adquirir un cachorro debemos recordar al cliente que “un cachorro no es un juguete” y que “son para toda la vida, no sólo para una temporada”.

Benigno Paz Ramos
Instructor de movilidad con perros guías
www.knsediciones.com

A la hora de adquirir un cachorro lo primero que deberá hacer un buen profesional es seleccionar un criador competente de la raza que desee vender. Uno que sea responsable y que dé importancia tanto al potencial genético y belleza de los progenitores como a los aspectos de salud y estimulación de los cachorros en sus primeras semanas de vida.

El periodo de socialización

Una vez seleccionado, la edad de venta rondará entre las ocho y las 12 semanas de edad, en lo que se conoce como periodo crítico de socialización. En él se establecen las relaciones sociales primarias. Si queremos que los cachorros que salen de nuestro establecimiento lleguen a ser perros adultos con los que poder convivir en familia, necesitaremos atender sus necesidades en este periodo de socialización. Los nuevos propietarios a su vez tendrán que exponer al cachorro, de forma controlada, a todo tipo de entornos y situaciones para conseguir que sea un adulto equilibrado, con un comportamiento aceptable para los humanos. Esta es la clave de una venta responsable de mascotas.

Con esta edad los cachorros ya han desarrollado plenamente sus sentidos y la capacidad de establecer asociaciones y aprender. Muestran una explosión de actividad y un proceso activo de investigación del entorno, con cierto recelo inicial (una mezcla de miedo y curiosidad irresistible). Presentan un tiempo de recuperación muy corto, es decir, en caso de mostrarse atemorizados ante un objeto o ruido novedoso tienen una gran capacidad para sobreponerse y superarlo.

Los juegos son interminables (entre siesta y siesta). Les cuesta centrar su atención por lo que las sesiones de aprendizaje deberán ser cortas. Esta frenética actividad les ayuda a poner en práctica todas las estrategias y comportamientos ritualizados de los animales adultos en sus interacciones sociales (aunque de modo rústico): invitación al juego, saludos, etc.

Educar al perro desde el principio

Es muy importante que durante este periodo el propietario comience a establecer de forma sistemática patrones básicos de comportamiento: dónde debe hacer sus necesidades, lo que le está permitido morder, cómo interaccionar con los humanos, etc.

Para evitarle confusiones es necesario que todos los miembros de la familia colaboren y respeten las normas establecidas, por ejemplo: no permitirle subirse a los muebles, no darle comida extra, no excitarlo, etc.

El proceso de socialización es continuo a lo largo de la vida del perro, si bien es en estas primeras semanas cuando ocurren los mayores cambios en los patrones de comportamiento social y cuando resulta más sencillo establecer las relaciones con los humanos. Hacerlo en este periodo resulta fácil, ya que unas pocas experiencias positivas dejarán una profunda marca en el comportamiento posterior del perro (lo mismo ocurrirá si es expuesto a situaciones desagradables o traumáticas, de ahí la necesidad de que los criadores realicen un trabajo serio y responsable Hay que esforzarse para guiar al cachorro y evitar que cometa errores, para que tenga éxito en todas sus actividades de forma que no sea necesario corregirle.

Nunca se le dejará suelto por la casa si no puede ser supervisado directamente. Cuando no sea posible la supervisión directa, habrá que dejarlo descansando en su área de reposo, ese lugar en el que no puede cometer errores, donde tiene sus juguetes, colchoneta y área para emergencias.

Precauciones con los cachorros

Se deben tomar las adecuadas medidas de higiene (evitar exponer al cachorro a perros o a áreas frecuentadas por otros ejemplares; las personas que visitan y tocan al cachorro se lavan las manos…) para evitar infecciones mientras se completa el proceso de vacunación. A las siete-ocho semanas aproximadamente es el momento ideal para integrar al cachorro en la familia (desde luego, nunca después de las doce semanas a no ser que se desee trabajar mil veces más en su programa de socialización, arriesgarse a tener problemas en la edad adulta y tirar por tierra todos los esfuerzos realizados por el criador en la selección de los progenitores). Más adelante el propietario tendrá tiempo para asistir a clases para cachorros o exponerlo a otros perros y darle así la oportunidad de aprender más sobre el repertorio de comportamientos que necesitará para sus interacciones sociales con los de su especie.

Cuando el cachorro está en casa desde pequeño se cubren la mayoría de sus necesidades y se logra que esta etapa crítica de su desarrollo sea en un entorno enriquecedor al tiempo que logramos que se habitúe a situaciones cotidianas de los perros adultos (radios, teléfonos, televisores, lavadoras, comida, niños chillando, objetos que se caen, adultos hombres/mujeres, etc.). En caso de que permanezcan en la tienda, el responsable deberá evitar mantenerlo aislado en un entorno empobrecido para que lleguen a mostrar su máximo potencial de adultos. Así se facilitará la convivencia a los futuros amos y la integración del perro en la sociedad.

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1 comentario

  1. Pingback: Consejos para la higiene de los cachorros - especiesPRO | publicación para comercios de animales de compañía

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