Consejos para la higiene de los cachorros

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Tan pronto como un cachorro llega a su nuevo hogar debe comenzar el adiestramiento para que sea limpio en casa.

Benigno Paz Ramos
Instructor de movilidad con perros guías
www.knsediciones.com

Tras adquirir un cachorro y llevarlo a casa, el propietario debe aprovechar su tendencia natural y adoptar un papel activo para hacerle saber cuál es el lugar en el que debe hacer sus necesidades cada vez que evacue y cuáles son los comportamientos aceptables (qué objetos puede mordisquear, cómo debe interaccionar con las personas, dónde puede subirse, aceptar quedarse solo, etc.).

El cachorro presenta un rápido crecimiento físico y continuamente está aprendiendo de sus propias experiencias, de los resultados de sus “experimentos”, de su interacción con el medio. Hay que prestar especial atención para evitar que sean negativas y le perturben durante toda su vida: cachorros que tienen una experiencia desagradable con las escaleras abiertas y a partir de ese momento rehusan acercarse a ellas; o asociaciones negativas, “alguien pisa al cachorro causándole dolor cuando hay una tormenta”.

Los cachorros son verdaderas esponjas, y por ello sorprende que muchos propietarios no quieran adiestrar al cachorro hasta que cumpla el año. Es como no enseñar nada a un niño hasta que cumpla los ocho años, así luego hay que ir siempre a remolque parcheando y resolviendo la cantidad de problemas que aparecen por el camino.

Control de la micción y defecación

En torno a las ocho semanas el cachorro ya es capaz de orinar y defecar en un espacio establecido, lejos del lugar donde duerme, preferentemente donde otros perros han orinado previamente. Hará pis y caca con frecuencia, localizará con su olfato el lugar “ideal” para hacerlo, generalmente después de los periodos de actividad (con juegos intensos e incansables), inmediatamente después de despertarse de la siesta y de ingerir alimentos o agua y se contendrá si está en un lugar restringido. Es importante tener esto en cuenta para poder enseñarle a ser limpio en casa.

Ian Dunbar, en su obra Un cachorro en casa, establece un excelente programa de trabajo para enseñarle el lugar en el que deseamos que realice sus necesidades y evitar así los accidentes. Es necesario limpiar bien el área donde hace pis por error (que siempre será responsabilidad del propietario por dejar al cachorro sin supervisión). Desde esta temprana edad puede aprender a hacer sus necesidades en el lugar que se haya elegido en su nuevo hogar, siempre que tenga fácil acceso, se le proporcionen múltiples oportunidades para poder hacerlo y se le premie en cada una de las ocasiones en que hace sus necesidades en el lugar deseado para acelerar su aprendizaje. Esta es la razón por la que los primeros días es importante estar presente, para hacerle saber cuál es el lugar “adecuado”.

Control de excitabilidad

Igualmente importante es controlarlo para prevenir que alcance niveles de excitabilidad elevados. Para ello hay que comenzar a enseñarle a sentarse y a estar quieto (podemos hacer que se siente antes de las comidas o antes de recibir una caricia…).

Este es un excelente modo de “cortar” cualquier exceso de excitabilidad y de evitar que el cachorro se “desboque”. Hay que educarle a aceptar el collar y la correa, a caminar restringido pero sin tirones, utilizando juguetes o comida que distraigan y motiven al animal y que ayuden a establecer una asociación positiva con la proximidad al amo. Además, hay que continuar enseñándole a controlar su mandíbula (inhibición del mordisco).

Mantener al cachorro en una jaula durante todo el día o aislado del contacto humano supone limitar sus posibilidades de aprendizaje y condenarlo a una existencia empobrecida. Se limita su capacidad de resolver las situaciones cotidianas, de comprender su entorno.

Medidas de higiene y salud

Es imprescindible extremar las medidas de higiene (tanto para las personas de la casa, como para posibles visitas):

  • Lavarse las manos antes y después de interaccionar con los cachorros para no introducir ni contraer enfermedades (en especial si hemos tocado a otros perros).
  • No exponerlo a lugares frecuentados por otros perros hasta que no haya completado todas la vacunaciones. Si la salud de los cachorros es importantísima, tener animales equilibrados y capaces de aprender y adaptarse a la convivencia con los humanos es vital para que el perro sea aceptado en la familia y prevenir problemas de comportamiento en la edad adulta. En la sociedad actual un perro sano pero incapaz de adaptarse e integrase en la familia, que destruya los muebles, que se muestre temeroso ante el tráfico, etc., tiene un oscuro futuro. Todas las estadísticas indican que “mueren” más perros por problemas de comportamiento que por todas las enfermedades juntas.

Es importante encontrar el equilibrio entre las medidas de salud y las necesidades de desarrollo del perro. Siempre se pueden tomar precauciones para reducir las posibilidades de contraer enfermedades sin llegar al aislamiento radical.

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