Cuidado con las garrapatas

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Las noticias sobre la fiebre hemorrágica transmitida a humanos por garrapatas han activado las alarmas. Los animales de compañía son a menudo víctimas de estos parásitos, y además pueden convertirse en vía de infestación para sus propietarios. La vigilancia y la prevención se convierten en herramientas indispensables para luchar contra ellas, y desde los comercios se puede contribuir a ello.

garrapatas

Las garrapatas son unos parásitos externos chupadores de sangre que se alimentan de mamíferos salvajes y do­mésticos, pájaros, reptiles y otros. Su peligro radica en que pueden provocar y transmitir diversas enfermedades tanto a mascotas como a seres humanos.

Las garrapatas pueden producir enfermedades por tres vías:

  • Por reacción a la picadura: aunque inicial­mente ésta no es dolorosa, puede provo­car inflamación o incluso ulceración de la piel. También puede desencadenar una reacción del cuerpo del animal si quedan restos de la boca. Infestaciones severas pueden provocar anemia, sobre todo en animales jóvenes.
  • Por la transmisión de patógenos, generalmente a través de la saliva. Es el caso de la ehrilichiosis, la enferme­dad de Lyme, la babesiosis o la ahora tan temida fiebre hemorrágica Crimea-Congo.
  • Por la transmisión de toxinas: algunas especies de garrapatas pueden libe­rar toxinas que llevan a la parálisis o incluso la muerte.

Cómo atacan

La técnica más utilizada por las garra­patas para aferrarse a un posible huésped, sea humano o animal, es el “acecho”. La garrapata se aga­rra con el último par de patas a la hierba y levanta el cuerpo extendiendo el pri­mer par de patas hacia arriba. Cuando percibe una variación de calor produci­da por el paso de un posible hospeda­dor se sube a él. Cuando ya ha elegido la zona de picadura, perfora la piel y clava una especie de dientes en ella. Sus glán­dulas salivares liberan una sustancia lla­mada cemento que facilitará su fijación.

También liberan sustancias anestésicas que hacen que la picadura sea indolora. Una vez introducida esa especie de boca en la piel, libera sustancias inflamatorias que producen una extravasación de san­gre de los vasos sanguíneos que le ser­virá de alimento.

Transmisión de enfermedades

La transmisión de patógenos por par­te de las garrapatas tiene lugar cuando se alimentan, ya que los inoculan en el hospedador en ese momento. Sin em­bargo, existen otros medios de transmi­sión como la contaminación de la zona lesionada o de las mucosas con secre­ciones de garrapatas o de sus tejidos o la ingesta accidental de la garrapata por parte del hospedador.

Habitualmente, el patógeno se en­cuentra en estado de reposo dentro de la garrapata hasta que recibe una serie de estímulos como el aumento de la hu­medad y la temperatura que tiene lugar durante la alimentación.

Según el Companion Animal Pa­rasite Council, en Estados Unidos las garrapatas transmiten más enfermedades que los mosqui­tos. Esto es debido, entre otros factores, a que tienen muchos hospedadores potenciales, a su gran capacidad de adaptación a cambios en el medio y a que pueden desarrollar una serie de mecanismos para alterar la res­puesta inmunológica del hospe­dador.

Detección precoz

En el caso de los animales de compañía, en muchas ocasiones es el profesional de la peluquería quien advierte que la mascota a la que está arreglando lleva adheridos a la piel estos parásitos externos y se lo hace saber al propietario. Pero siempre es importante aconsejar a los propietarios que revisen la piel de su mascota regularmente con el fin de detectar lo antes posible la pre­sencia de garrapatas.

Es aconsejable revisar la piel de la mascota para prevenir la pre­sencia de garrapatas Clic para tuitear

En cualquier caso, aunque no todas las garrapatas portan microorganismos productores de enfermedades, es fun­damental extremar las precauciones en los meses cálidos para no correr riesgos innecesarios.

La importancia de la prevención

Para prevenir las enfermedades transmitidas por garrapatas se debe ha­cer lo posible para evitar su picadura y, en caso de detectar la presencia de estos parásitos en el animal, retirarlos rápidamente.

Puedes indicarles a tus clientes que, en sus animales, las zonas más habituales de localización son orejas, cejas y axilas (a las que el animal no puede llegar), aunque pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo.

Existen varios estudios que han comparado diversos métodos para quitar garrapatas de la piel, pero no son concluyentes. En el mercado existen utensilios para extraer el parásito con un movimiento hacia arriba mientras que otros utilizan un movimiento de rotación. En cualquier caso, el utensilio debe ser aplicado lo más cerca posible de la piel para sacar a la garrapa­ta con cabeza incluida.

Nunca se debe tocar la garrapata con las manos desnudas y una vez extraída se debe desinfectar la zona donde estaba adherida.

garrapatas antes y despues

Dos garrapatas, antes y después de haberse alimentado de la sangre de su huésped.

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