Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo (de los gatos) y no se atrevió a preguntar

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El gato es un animal que tiene asegurada su supervivencia como especie gracias a que sus dos instintos más básicos están perfectamente desarrollados: es un excelente cazador y un eficaz reproductor. Su sexualidad es uno de los fenómenos del reino animal que ha llamado la atención del hombre desde tiempos remotos, a veces con admiración y otras con rechazo.

Rubén M Gatti
Veterinario

El gato es un animal que tiene asegurada su supervivencia como especie gracias a que sus dos instintos más básicos están perfectamente desarrollados: es un excelente cazador y un eficaz reproductor. Su sexualidad es uno de los fenómenos del reino animal que ha llamado la atención del hombre desde tiempos remotos, a veces con admiración y otras con rechazo. Baste recordar que muchos de los prejuicios antifelinos de la Edad Media (en la época de las brujas) se basaban en la actitud supuestamente lujuriosa o voluptuosa del sexo felino. Por otro lado, hay que reconocer que el comportamiento sexual es el principal problema en las relaciones hombre-mascota con esta especie, por lo cual es conveniente la castración para lograr una armónica convivencia.

Sin embargo, desde el punto de vista biológico o fisiológico, el sexo en el gato es una de las maravillas de la ingeniería de la naturaleza, que ha implementado finos mecanismos de atracción y fecundación, teniendo en cuenta la característica vida solitaria de estos individuos. Desde que se comprendió el proceso fisiológico despojado de sus velos moralistas se ha podido entender lo complicado pero extraordinariamente efectivo, del proceso sexual-reproductor del gato.

Características sexuales felinas

Muchos estudios sobre sociología y sexología humana indican que una parte importante de la sociedad actual se encamina hacia un comportamiento de poligamia consecutivo, es decir, pasar por distintas parejas una a continuación de otra. Pues bien, el gato en este sentido es un precursor, ya que viene actuando de este modo desde hace miles de años.

Acierto femenino

La gata es una hembra que se clasifica como poliéstrica estacional y de ovulación inducida. Ser poliéstrica estacional significa que tiene varios periodos de celo o estro durante la estación reproductiva; y ser de ovulación inducida indica que la ovulación se produce principalmente bajo el estímulo del contacto sexual.

Recordemos que el óvulo es la célula (que la hembra produce en sus ovarios) que será fecundada por el espermatozoide (elaborado por el macho en sus testículos). La ovulación es el proceso durante el cual la hembra elimina los óvulos ya maduros desde los ovarios hacia el oviducto (trompas de Falopio), donde tiene lugar el encuentro con el espermatozoide.

La ovulación inducida por el coito es un mecanismo de gran efectividad que asegura la fecundación. Como vimos antes, los solitarios felinos deambulan en su territorio y sólo se encuentran en esos pocos días en los que la hembra está en celo. Si ésta tuviese una ovulación en un día determinado del ciclo, como ocurre en otras hembras mamíferas, se correría el riesgo de que ocurriese antes del encuentro con el macho y entonces se perdería la oportunidad de la fecundación.

Mecanismo masculino

El macho felino cuenta con un pene especial que se adecua muy bien para la tarea, ya que está rodeado de espinas que se dirigen hacia atrás, la cuales tienen como función realizar la estimulación necesaria para desencadenar el reflejo ovulatorio. Por lo tanto, se ha creado en el gato este mecanismo donde el encuentro sexual desencadena una serie de estímulos nerviosos y endocrinos, que al cabo de 24 a 48 horas produce la ovulación. De esta forma, los espermatozoides ya están en el oviducto, esperando para fecundar.

La pubertad

La pubertad es la etapa de la vida donde el cuerpo comienza a prepararse para la función reproductiva. La gata comienza a ciclar entre los 5 y los 12 meses de edad, el macho empieza un poco después. Ambos deben estar por encima de los 2,5 kg de peso antes de dedicarse a la cría. Las manifestaciones de este periodo son muy llamativas.

En la hembra

Aparece el periodo de celo o estro que se caracteriza por una vocalización (“llamada”) con un tono de voz más grave. Esta fuerte llamada es característica de especies que hacen vida solitaria. También hay actitudes posturales típicas como revolcarse por el suelo, arquear la columna, agacharse contra el suelo, levantar los cuartos posteriores, zapatear con los miembros posteriores, mover nerviosamente la cola y dejar al descubierto la zona genital. Hay un reflejo lumbar positivo al tocar la zona (levanta la cadera y la cola) y una gran eliminación de feromonas sexuales; son hormonas de olor que atraen al macho, pero que nosotros los humanos normalmente no percibimos. Pueden realizar la micción en forma de spray (un 10% de las hembras), marcando el territorio. Este periodo dura alrededor de 4 a 6 días y puede repetirse cada 15 a 30 días. Para muchos propietarios desprevenidos estos signos clínicos son tan llamativos que pueden ser motivo de preocupación, pensando que su gata está sufriendo alguna alteración patológica.

En el macho

Hay inicio del comportamiento de acoplamiento, tratando de morder a sus congéneres por la zona posterior del cuello y tratando de montarlos, así como también a otros objetos. La orina comienza a tomar un olor particular y a ser emitida en forma de aerosol para marcar el territorio. Comienzan también a desarrollar papilas cornificadas (espinitas) en el pene, para producir un mayor estímulo vaginal, lo cual va a favorecer el reflejo de la ovulación como ya vimos anteriormente.

Durante el periodo de celo, en ambos sexos disminuye el apetito y se pierde peso ostensiblemente, además puede haber un deseo de salir a vagabundear para buscar al sexo opuesto y pueden mostrar un comportamiento poco sociable con la gente.

Atracción y encuentro felino

La madurez sexual en el gato llega alrededor del año de edad en el macho (más de 3,5 kg de peso) y alrededor del año y medio de edad en la hembra. La temporada reproductiva es la primavera y el otoño y está regida por las horas de luz. La gata se activa los días en los que hay más de 12-14 horas de luz. Se desencadenan así los reflejos neuroendocrinos que activan las glándulas sexuales, tanto en el macho como en la hembra, y comienza del periodo de celo. La luz artificial también puede estimular este mecanismo.

El olor y la llamada de la hembra en celo atrae a varios machos de la zona. Éstos suelen pelearse entre ellos para lograr el acercamiento a la gata. Las peleas producen múltiples heridas que posteriormente se infectan y provocan abscesos o la supuración durante varios días. Una consecuencia muy desafortunada de estas peleas puede ser el contagio del virus de la inmunodeficiencia felina (sida felino).

Durante el periodo de celo, que el 75 % de las gatas cumple cada 21 días (un 12 % cicla permanentemente), se acepta la monta del macho, pero esta aceptación es bastante selectiva y no es suficiente -como dice Desmond Morris en la “Guía para comprender a los gatos”- con que el macho sea el dueño del territorio; puede ocurrir que si el gato no tiene modales adecuados al gusto de la gata, ésta no le permita la monta.

La monta puede durar entre 1 y 3 minutos y su característica principal es la mordida que hace el macho de la zona posterior del cuello. Esto activa un reflejo de inmovilidad (que viene de cachorro), que le da al macho unos segundos de quietud por parte de la hembra para intentar la copulación y eyaculación, que es muy rápida, alrededor de 10-15 segundos. La mordida del cuello también ayuda al reflejo de la ovulación. Durante la cópula la hembra emite maullidos de apareamiento y luego se produce un comportamiento típico que se llama reacción posterior. La hembra da un salto hacia delante y comienza a lamer sus genitales. Si esto no ocurre, se considera que no ha habido cópula.

Una vez finalizado el encuentro hay varios minutos de descanso y, posteriormente, todo vuelve a comenzar de nuevo. Este ciclo se puede repetir durante varias horas o días, hasta que termine el periodo de celo. Parece que a mayor estímulo coital, hay mayor número de óvulos eliminados hacia el oviducto y, en consecuencia, más óvulos fecundados.

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