Argumentos contra la prohibición del comercio e importación de animales

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Al hilo de la carta abierta de las asociaciones mundiales de comercio de animales de compañía publicada en Especies junio, presentamos los argumentos que presentan contra la denominada “Anti trade campaigning”.

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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), se desconoce la fuente del virus del SARS-CoV-2. Todas las pruebas disponibles sugieren que  tiene un origen animal natural con un reservorio ecológico en los murciélagos. Se ha encontrado un coronavirus estrechamente relacionado que circula en murciélagos de herradura.

En la actualidad no hay suficientes pruebas científicas para explicar la ruta original de transmisión del SARS-CoV-2 a los seres humanos o el papel potencial de los reservorios animales que lo albergan.

El brote y los primeros incidentes de COVID-19 están relacionados con un mercado húmedo (mercado de pescado, carne y otros productos frescos según el diccionario de inglés de Oxford) en Wuhan, China. Esos mercados son comunes en Asia, África y otros lugares, donde se venden frutas frescas, verduras, aves de corral, carne fresca y animales vivos (Challender et al., 2020).

Utilización sostenible

El comercio de fauna y flora silvestres es muy complejo y abarca un espectro muy amplio. Incluye muchos hábitat diferentes, -agua dulce, marino, terrestre- y sistemas de producción, desde la captura en estado silvestre hasta la cría en cautividad. Es un comercio que permite a las personas de muchas partes del mundo satisfacer sus necesidades básicas. Proporciona beneficios para los medios de subsistencia.

La utilización sostenible es uno de los tres objetivos clave del Convenio sobre la Diversidad Biológica, junto con la conservación y la distribución equitativa de los beneficios. Muchas economías locales y nacionales se sustentan en el uso sostenible de la vida silvestre, con lo que se apoyan los medios de vida y las culturas de millones de personas.

El factor clave de cualquier forma de utilización sostenible es que genera beneficios (financieros, culturales, nutricionales, etc.) para las personas/comunidades que viven con ellas. Esto garantiza que esas personas/comunidades estén facultadas e incentivadas para conservar las especies silvestres a largo plazo y sus ecosistemas.

Prohibiciones

Los llamamientos para prohibir de forma generalizada el comercio de especies silvestres tras la pandemia por la COVID-19 por motivos de salud pública van desde prohibir el comercio de dichas especies destinadas a consumo humano hasta las que se encuentran en el extremo opuesto. Es decir, poner fin a todo el comercio de especies silvestres (mantenimiento, cría y domesticación).

Es poco probable que esas prohibiciones generales sean viables, ya que no tienen en cuenta la complejidad del comercio y es probable que hagan más daño que bien. Las prohibiciones no disuadirán a todos los comerciantes. Los que estén motivados por el lucro seguirán ejerciendo una actividad ilegal. Las prohibiciones correrán el riesgo de que aumente dicha actividad.

Todo producto de origen animal que se considere socialmente deseable significa que la demanda  permanecerá y que ese comercio se volverá clandestino. Las prohibiciones indiscriminadas del comercio de fauna y flora silvestres no erradicarán el riesgo de futuras transmisiones zoonóticas y pueden tener graves repercusiones en los medios de subsistencia y la diversidad biológica.

Comercio ilegal de vida silvestre

Es probable que ya se esté produciendo un cambio en el comercio ilegal de vida silvestre hacia la venta on line con una prohibición de los mercados físicos de productos húmedos, lo que hace más probable que esto ocurra. Es probable que los comerciantes ilegales de vida silvestre en el sudeste asiático y en China aprovechen la pandemia para ampliar su cuota de mercado y sus operaciones.

Si se eliminan las opciones legales, por ejemplo, la cría en cautividad, esto puede aumentar la percepción de escasez y, por lo tanto, incrementar los valores en el mercado negro. Esto aceleraría potencialmente la explotación de las especies silvestres y aumentaría el riesgo de extinciones junto con resultados inciertos para las economías de la vida silvestre.

Las prohibiciones de la vida silvestre probablemente crearán o ampliarán en zonas como China, Vietnam, etc. oportunidades de negocios ilegales. Wittig (2020) afirma que tales oportunidades ilegales se centrarán en:

  • la venta/alquiler de permisos/licencias de vida silvestre que han sido obtenidos legalmente;
  • el aprovechamiento de las cadenas de suministro y distribución de vida silvestre legales para vender y traficar productos ilegales, simulando legalidad.

Además, las redes de tráfico de vida silvestre pueden poner mayor énfasis en aquellas especies menos icónicas como las que están cubiertas por el comercio legal, por ejemplo, serpientes, tortugas, ranas, aves, etc.

Intereses

Es probable que las prohibiciones a gran escala del comercio de animales vivos no estén a la altura de ninguno de esos objetivos de protección de los intereses públicos o de los animales. Antes de considerar un enfoque político de esta naturaleza es necesario evaluar cuidadosamente una serie de cuestiones (Reaser et al., 2008). Entre estas figuran:

  • el aumento sustancial del comercio de una especie como resultado directo de la anticipación de una prohibición,
  • la creación de incentivos económicos para la actividad ilegal a medida que aumenta el valor de esa especie debido a su valor de “rareza” percibido,
  • la apertura o el flujo del tráfico ilegal a través de otras vías existentes, por ejemplo, el tráfico de drogas,
  • los posibles desafíos legales a la Organización Mundial del Comercio con respecto a las políticas de no discriminación que impiden a los países promulgar barreras comerciales artificiales,
  • los impactos negativos sobre las prácticas culturales y el desarrollo sostenible.

La pandemia de COVID-19 no debería aprovecharse como una oportunidad para prescribir una política mundial de comercio de fauna y flora silvestres. Tampoco debe utilizarse como un argumento falso para denunciar ampliamente el uso de la vida silvestre.

Las prohibiciones eficaces deben ajustarse a las normas sociales y aplicarse efectivamente. La probabilidad de que se haga cumplir es poco realista en muchas partes del mundo debido a la falta de recursos. La legitimidad de esas prohibiciones probablemente sea impugnada por la población local.

Otras consecuencias de la prohibición

Las prohibiciones generales del comercio de vida silvestre pueden potencialmente socavar los esquemas de uso sostenible que ayudarán a obtener conocimientos sobre la biología de las especies y la función ecológica. Por lo tanto, podrían hacer más daño que bien en lugar de dirigirse a prácticas que son ilegales, no reguladas o inseguras.

Esta pandemia ha puesto de relieve las limitaciones de otras formas de uso sostenible, como el ecoturismo, que se ha reducido casi instantáneamente (Roe, 2020).

Al restringir el comercio de vida silvestre se correría el riesgo de pasar por alto factores como la destrucción del hábitat. Es una gran amenaza, no solo para la vida silvestre sino también como fuente de enfermedades infecciosas emergentes. La prohibición del comercio de vida silvestre per se daría como resultado que las comunidades locales se dedicaran a otras formas (más destructivas) de uso de la tierra.

Más que prohibir, una respuesta apropiada es mejorar la regulación del comercio de vida silvestre en esos mercados.

Debe centrarse en la salud pública humana y el bienestar de los animales y minimizar el riesgo de transmisiones zoonóticas. Esa reglamentación debería centrarse en las especies identificadas como de alto riesgo, para mejorar las condiciones a lo largo de la cadena de suministro y en los mercados, y basarse en las normas internacionales existentes.

La clave para prevenir esos brotes en el futuro es una reglamentación mejor e inteligente. Es decir, la introducción de medidas que sean culturalmente apropiadas y que incentiven a las comunidades, los comerciantes y los organismos encargados de hacer cumplir la ley.

La pandemia COVID-19 ha puesto de relieve el grave impacto del comercio y el consumo ilegal y no regulado de fauna y flora silvestres.

Es necesario aumentar los esfuerzos para reducir el uso inseguro, ilegal e insostenible.

La eficacia de las medidas y el bloqueo del comercio ilegal de vida silvestre requerirá:

  • una respuesta política internacional coordinada,
  • una aplicación estricta de la ley,
  • medidas para aumentar el estigma social de esas actividades tanto en general como en términos de especies y categorías de vida silvestre específicas,
  • conocer los controles de sus clientes.

Existe una oportunidad sin precedentes para desarrollar y aplicar programas de conservación. También para desarrollar enfoques que mejoren las buenas prácticas y, sobre la base del uso regulado y sostenible de los recursos naturales, promuevan medios de vida resistentes.

La mayoría de las especies silvestres se encuentran en paisajes terrestres y marinos ocupados por pueblos indígenas y comunidades locales. Garantizar que tengan derechos claros y seguros para gestionar y beneficiarse de forma sostenible de esas especies es fundamental para evitar la sobreexplotación por parte de otros.

Alternativas

Una posible solución puede ser la selección posterior a la llegada y la cuarentena de los animales (como ocurre con las especies de Caudata que se importan a la UE). Sin embargo, el CDC de los Estados Unidos no considera que esto sea factible ni práctico (Reaser et al., 2008).

Otras posibles soluciones podrían ser:

  • el uso de las directrices existentes, que pueden ser adecuadas para el propósito pero que actualmente están infrautilizadas,
  • el uso de programas de detección precoz y vigilancia,
  • el establecimiento de programas de detección y análisis de riesgos para las importaciones de animales vivos,
  • la utilización a escala internacional de esos enfoques integrales de bioseguridad que incorporen medidas científicamente fundadas y basadas en el riesgo, previas y posteriores a la importación.

AEDPAC y la EPO (Organización Europea del Animal de Compañía) nos mantendrán al tanto de la evolución de esta campaña.

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