Geckos: características, hábitats y alimentación

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Aquí tenéis una aproximación a los geckos, un reptil que fascina por su apariencia, pero que quizá no sea lo suficientemente conocido.

Kerman Sániz de Vicuña
Experto en reptiles

Los geckos, con sus más de 1.000 especies, constituyen un valor en alza cuando manejamos variantes para mantener en casa a modo de mascotas, ya que reúnen una serie de virtudes y atractivos de difícil descarte. Entre ellos, su reducido tamaño en comparación con otros reptiles y su falta de agresividad exacerbada ante su cuidador.

La familia Gekkonidae se compone de cinco subfamilias:

  • Aeluroscalabotinae

  • Eublepharinae

  • Gekkoninae

  • Teratoscincinae

  • Diplodactylinae

En la primera subfamilia encontramos un detalle que nos llama la atención, ya que sólo existe un representante llamado Aeluroscalabotes felinus, un hermoso gecko nocturno de piel aterciopelada y mirada felina que hace honor a su nomenclatura zoológica.

En la subfamilia Eublepharinae están posiblemente los geckos más representativos y mantenidos, con el Eublepharis y el Hemitheconyx como líderes en este invisible ránking; son ambos de hábitos nocturnos, sobre todo en el caso del Eublepharis, una de las especies con más morphos o fases artificiales que se puedan encontrar en los comercios y criaderos.

De la Gekkoninae no obviaremos un matiz cercano: es la subfamilia donde se mimetiza el gecko que abandera España, la Tarentola, más conocida como salamanquesa, además de otras setenta y pico especies más.

Si la arena tuviera vínculos de sangre con los geckos, estos serían los pertenecientes a la subfamilia Teratoscincinae; la completan seis bellas especies donde cada una supera a la anterior en recursos de supervivencia.

Diplodactylinae o el peso de la belleza: esta subfamilia soporta las miradas de un gran número de aficionados y la de sus congéneres. En ella hallamos al mayor de sus exponentes en la figura del Naultinus, un gecko de Nueva Zelanda tan bello como poco criado por la carestía de los ejemplares y el desconocimiento generalizado en las pautas de cría, dos razones muy unidas de la mano.

Características físicas

A continuación describiremos las principales características físicas de estos sorprendentes animales.

Pies

Quizás la característica que más se ha asociado a los geckos sea la capacidad de trepar y escalar superficies lisas y carentes de asideros o puntos de apoyo, brindándoles un halo de misterio de difícil olvido. Esta capacidad se puede resumir en la posesión de unas microvellosidades dentro de unas almohadillas digitales que les confieren esa facilidad de adhesión. No obstante, no todos los geckos las presentan, ya que está estrechamente vinculado a la forma de vida de la especie (arborícola, terrestre, excavadora…) y si unos poseen esta característica, los restantes hacen valederas sus garras y uñas desarrolladas para interactuar con su entorno.

Ojos

Junto a su naturaleza trepadora, excavadora o terrestre, los ojos adquieren una notoriedad importante en el día a día de los geckos; es la impronta que dejó implícita la genética predecesora y que aporta resolución y supervivencia en grado extremo en la vida diaria del individuo. Una constante que se cumple en los geckos es la presencia de unas láminas o lentes transparentes que protegen el ojo del gecko y por ende, su visión. Pero como en toda regla o patrón cabe espacio para una excepción y aquí la cumple la subfamilia Eublepharinae, que posee parpados móviles. Tanto los poseedores de párpados como los que no, limpian sus preciados ojos con la lengua. Otro patrón característico de los ojos de los geckos es la lectura que podemos dar a la orientación o forma que tengan sus pupilas, siendo la pupila vertical propia de geckos nocturnos y la pupila redonda, la asociada a geckos diurnos.

Cola

Este apéndice sirve al gecko para distintas labores; por un lado, en algunas especies es un almacén de nutrientes y por lo tanto un indicador real del estado general del ejemplar donde cabe la rápida interpretación de asociar a individuos desnutridos o enfermos con la posesión de colas finas y la lectura antagónica con colas gruesas y tersas. En las especies arborícolas este apéndice facilita el desplazamiento gracias a su capacidad prensil. Es también un objeto que permite mimetizar al ejemplar completo dentro de un entorno salvaje ya que en géneros como los Uroplatus, las colas que poseen son auténticos retazos de selva con formas cuasi perfectas de hojas en estado de descomposición. Valga como muestra el nombre que recibe en inglés este género: “Leaf-tailed gecko”, que traducido significaría “gecko de cola de hoja”.

Sin embargo lo bello es efímero, máxime cuando la belleza desaparece en cuestión de segundos. Los geckos poseen la capacidad de autoseccionar esta extensión (autotomía) para poder salir con vida de situaciones límite, por ello cuando se manipula un gecko, nunca se le ha de agarrar de la cola ya que por puro acto reflejo, el animal la “soltará”, quedando debilitado a la espera de ser recuperado en un terrario de cuarentena.

Características, hábitats y alimentación de los geckos Clic para tuitear

Hábitat

La familia Gekkonidae ha llegado a colonizar todo tipo de hábitats pudiéndose encontrar en lugares tan distintos como Afganistán, Nueva Zelanda, Madagascar, España, Nueva Caledonia…

Cubren hábitats que comprenden paisajes áridos donde reinan las piedras que descansan en arena, pueblan selvas tropicales vestidas con camas de musgo y son capaces de vivir con nosotros, es decir, en medios totalmente urbanos y compartir paredes y ladrillo.

Algunos adoran medios saturados de humedad con un calor mudo, otros dominan el sol mientras algunos duermen a la espera de la luna.

En definitiva, los geckos son capaces de colonizar cualquier medio amable con ellos dentro de unos rangos que pueden comprender desde los 18 ºC hasta los 45 ºC.

Alimentación

El peso de la dieta de los geckos recae en la variedad de invertebrados propios de los lugares de origen, pudiendo adaptarse a las especies de insectos criadas en cautividad sin ningún problema. Los invertebrados han de ser administrados con lógica, estudiando la composición nutricional de cada grupo para evitar pobres ratios de calcio/fósforo y porcentajes exagerados de grasa. Si hacemos un escueto resumen de los grupos donde podemos volcar el peso de la alimentación, podemos pensar en una composición de este corte:

  • Insectos apropiados para ofrecerlos a diario: gusanos de seda (Bombyx mori), cucarachas, grillos, saltamontes, langostas.
  • Insectos apropiados para suministrar de forma esporádica: gusano de la cera (Galleria melonella), Zophoba, Tenebrio… Es crucial combinar estos grupos de forma continuada y en la cantidad recomendada y utilizar complementos minerales y vitamínicos para equilibrar las faltas de éstos en la dieta. No olvidaremos nutrir de manera correcta al alimento vivo, ya que un insecto bien alimentado es poseedor de unos valores nutricionales que trasladará y beneficiará al gecko que los tome en su dieta.

No menos importante es el siguiente grupo de alimentos que algunas especies adoran y necesitan: la fruta y sus derivados. Es muy común la imagen de un gecko lamiendo unas gotas de néctar o fruta madura, siendo los geckos diurnos grandes degustadores junto a Rhacodactylus y algún nocturno más. Es importante conocer la elección que se ha de hacer de frutas recomendables y como norma general, descartaremos las frutas cítricas en beneficio de las dulces. El néctar es otro buen recurso junto a la miel, pero cuidaremos de no abusar de ambas por su alto contenido en calorías.

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