¿Qué deberías saber de la seudogestación en perras?

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Aunque actualmente la seudogestación o falsa preñez es un fenómeno que tiende a darse cada vez menos, no está de más conocer sus causas para saber cómo actuar en caso de que aparezca.

Rosana Álvarez Bueno
Veterinaria etóloga

La seudogestación se produce en hembras que no han quedado preñadas pero que desarrollan los mismos síntomas de una gestación real. Ocurre a las 6-8 semanas de haber pasado el celo, aunque puede variar entre 3 y 14 semanas. En la naturaleza es un proceso normal, y a veces incluso se utiliza en las manadas de cánidos para ayudar en la cría de los cachorros de la hembra alfa. Se produce con mayor frecuencia en perras de más de dos años, que no han sido montadas ni preñadas y con un alto instinto de reproducción y/o maternal. En otros casos (los menos) aparece después de una monta fallida.

Realmente es una de las conductas anómalas de mejor pronóstico ya que no es necesaria casi nunca la ayuda farmacológica y no precisa de una terapia especializada.

El ciclo reproductivo de la perra

Lass perras domésticas suelen presentar dos ciclos estrales al año, variando entre uno y tres ciclos al año según la raza, la edad y el individuo, por lo que pasa gran parte del año en reposo sexual. El ciclo estral de la perra, con una duración media de 18 días, está constituido por cuatro fases: proestro, estro, diestro y anestro.

Durante la fase de proestro, la hembra mantiene una ausencia de receptividad sexual, reaccionando al cortejo con manifestaciones vocales o reacciones agresivas o violentas. El estro se estima como la fase de receptividad sexual positiva, de tal manera que se considera como inicio del estro el primer día en el que la hembra acepta el coito con el macho. El diestro se inicia en el momento en el que la hembra muestra un rechazo patente a la cópula. Tiene una duración variable en torno a 60-80 días. El anestro, periodo de descanso del ciclo reproductivo de la perra, muestra una duración mínima de siete semanas y máxima de un año.

Origen y síntomas de la seudogestación

Tanto la perra que ha quedado preñada como la que no, pasan al final de su celo por la fase de diestro, en lugar de entrar en anestro (descanso) como otras especies. Por lo tanto, las hormonas circulantes y su efecto debe ser el mismo, pero depende de la actuación sobre el sistema nervioso de dichas hormonas. Por ello, una perra que no ha quedado preñada puede presentar los mismos síntomas que una que realmente lo está.

Los síntomas concurrentes a esta incidencia hormonal sobre el cerebro aparecerán en el mismo momento que los de una perra gestante, es decir, que el ciclo será el mismo, con la única diferencia de que la pseudopreñez no terminará en parto. Se observa hinchazón en las mamas y el abdomen, cambios de comportamiento como una mayor agitación e incluso conducta de nidificación, adopción de objetos o muñecos como cachorros y, lo que es más llamativo en algunos casos, agresividad maternal.

Esta agresividad es propia de las hembras que protegen a sus crías y es natural, y por lo tanto no debe considerse una alteración del comportamiento en sí, sino dependiente de la fisiología de una perra gestante o en lactación. Por supuesto estos cambios de conducta pueden resultar en algún caso molestos, ya que la perra es posible que no deje acercarse a su cubil. Sin embargo, si no se la molesta, pasarán transcurrido un tiempo.

¿Es preocupante la seudogestación?

Los síntomas que deben preocupar son los orgánicos, como las mastitis, Normalmente una perra que ha sufrido una vez de pseudogestación la seguirá padeciendo después de cada celo. Hay que observar que durante este periodo se produce una ralentización del aprendizaje, por lo que no debe exigirse a perras que estén en entrenamiento, adiestramiento o educación.

Normalmente no se hace necesario utilizar tratamiento farmacológico para que la pseudogestación desaparezca, aunque a veces, por el engorro que supone al propietario y las complicaciones para el animal (como por ejemplo, mastitis, alteraciones del comportamiento) se puede recurrir a él. Es un proceso que suele pasar solo, incluso a veces desapercibido para el propietario; como mucho se recomiendan diuréticos para la inflamación de las glándulas mamarias, o restricción en el acceso a bebida y comida (incluso dieta total durante un día), así como dar largos paseos con la perra durante este periodo. Está comprobado que la pseudogestación no predispone a la aparición de tumores mamarios, ni de infecciones del útero y que la solución definitiva es la castración.

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