El arte rupestre paleolítico revela una organización gramatical oculta tras sus figuras

📅 23/07/2026

Desde que los primeros investigadores se adentraron en las cavernas decoradas con pinturas de bisontes, caballos y otras especies, a finales del siglo XIX, una pregunta ha permanecido abierta: ¿las imágenes que adornan esas paredes responden a un plan deliberado o son meras acumulaciones casuales? Un reciente trabajo liderado por el investigador vasco Iñaki Intxaurbe ofrece una respuesta sólida a este enigma. Según su análisis, basado en herramientas estadísticas y de redes, las figuras prehistóricas no fueron colocadas al azar, sino que obedecen a una estructura interna que puede compararse con la sintaxis de un lenguaje humano.

Un enfoque novedoso: de la semántica a la sintaxis

Intxaurbe, adscrito al Departamento de Expresión Gráfica y Proyectos de Ingeniería de la Universidad del País Vasco (EHU), ha aplicado por primera vez un análisis de redes de co-ocurrencia al estudio del arte paleolítico. Este método, habitual en lingüística, se basa en la premisa del filólogo John Rupert Firth: Conocerás una palabra por la compañía que frecuenta (en inglés, You shall know a word by the company it keeps). En lugar de intentar descifrar el significado último de cada dibujo —algo que considera imposible por la pérdida del contexto cultural original—, el investigador se centró en la organización formal de los motivos: qué animales aparecen juntos, en qué orientación y en qué zonas de la cueva se sitúan. «No podemos abordar el arte rupestre desde la semántica porque hemos perdido el nexo con su significado —explica Intxaurbe—. Pero la sintaxis sí que la podemos estudiar. Podemos analizar cómo se organizan estas representaciones en las paredes de las cavidades.»

El corpus de estudio: nueve cuevas vascas como laboratorio

El equipo analizó un conjunto de 500 motivos gráficos procedentes de nueve santuarios subterráneos del País Vasco. Estas cavidades, decoradas entre hace 17.000 y 14.500 años, se localizan en una región que el propio autor califica de «bisagra entre dos áreas con gran concentración de arte paleolítico». Las cuevas incluidas son:

Este conjunto representa un laboratorio excepcional para estudiar las reglas que regían la creación de estas obras. El estudio, publicado en la revista Journal of Archaeological Method and Theory, establece que las imágenes no deben considerarse como piezas aisladas, sino como elementos interconectados dentro de un sistema que funciona de manera análoga a un idioma.

Tres animales centrales y una jerarquía temática

Los resultados del análisis de redes revelan una jerarquía temática clara. En el centro del sistema aparecen tres especies que actúan como nodos principales alrededor de los cuales se articulan el resto de los motivos:

Estos animales funcionan como ejes organizadores. Junto a ellos aparecen otras figuras —ciervos, aves, peces— que ocupan posiciones periféricas pero siempre en relación con los nodos centrales. Esta estructura recuerda a la forma en que las palabras clave de una oración se organizan alrededor de los verbos y sustantivos principales.

Reglas de lateralidad y orientación: los caballos miran a la derecha

Uno de los hallazgos más llamativos del trabajo de Intxaurbe es la existencia de reglas de lateralidad y orientación. El patrón detectado indica que:

Sin embargo, el investigador señala que existen excepciones que, lejos de ser errores, refuerzan la lógica del sistema. «El caballo tiende a aparecer siempre orientado hacia la derecha, salvo en las ocasiones en las que se enfrenta a otros animales —explica—. Entonces se orientan de otro modo, digamos, invirtiendo los roles.» Esta flexibilidad sugiere que los artistas paleolíticos manejaban un código visual complejo, capaz de adaptarse a contextos narrativos o simbólicos específicos.

Ubicación dentro de la cueva: visibilidad y acceso restringido

La organización no solo afecta a qué se dibuja y su orientación, sino también al lugar concreto de la cavidad donde se sitúa la figura. Los análisis demuestran que:

Esta distribución espacial refuerza la idea de que los creadores del arte rupestre poseían un conocimiento profundo de la topografía de las cuevas y utilizaban las cualidades físicas del espacio para potenciar el mensaje visual.

Autoría colectiva y evolución a lo largo del tiempo

Lejos de la imagen romántica de un artista solitario trabajando en una sola sesión, Intxaurbe propone un escenario más realista: pequeños añadidos realizados a lo largo de generaciones, pero siempre respetando una tradición gráfica compartida. «Las pinturas rupestres no se hacían con fines de ocio —afirma el investigador—. Sabemos que eran importantes para ellos, ya que los dibujos solo se hacían en determinadas cuevas, no en todas. Se seleccionaban cavidades concretas para ello.»

«Ahora sabemos que el arte rupestre del final del Paleolítico poseía una estructura sintáctica y que detrás existe una idea o un código gráfico que nosotros no comprendemos, pero que para ellos era importante.»

— Iñaki Intxaurbe, investigador de la UPV/EHU

Esta visión encaja con la evidencia arqueológica que muestra que muchas cuevas fueron utilizadas durante milenios, acumulando capas de pintura y grabados que se superponen sin destruir la coherencia del conjunto.

Implicaciones y futuro: código abierto para la investigación colaborativa

El estudio no solo aporta datos novedosos, sino que también ofrece herramientas para que otros investigadores puedan replicar y ampliar el análisis. Intxaurbe ha publicado tanto la base de datos completa como el código de sus análisis en formato de código abierto. Esto permitirá aplicar la misma metodología a cuevas de otras regiones, como Francia, la península ibérica o cualquier otro lugar del mundo con arte paleolítico. «En el futuro podrán aplicarse también a cuevas estudiadas por otros equipos —concluye Intxaurbe—. De este modo podremos ir ampliando la base de datos y comparar los resultados.»

Quienes deseen profundizar en la prehistoria y el arte rupestre pueden consultar obras de referencia como libros sobre arte rupestre paleolítico o guías especializadas sobre las cuevas cantábricas. También resultan de interés los manuales de análisis de redes aplicado a ciencias sociales, que explican la metodología empleada por Intxaurbe.

El arte rupestre paleolítico revela una organización gramatical oculta tras sus figuras

Contenido original en https://www.elcorreo.com/ciencia/origenes/animales-pinturas-prehistoricas-organizados-siguiendo-patron-20260722175731-nt.html

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