La crisis silenciosa del abandono animal en España: cifras que preocupan y retos pendientes
El abandono de mascotas sigue siendo el principal desafío en materia de bienestar animal en el territorio español. Aunque las cifras de 2025 muestran un ligero descenso respecto al año anterior, los expertos coinciden en que no se trata de una mejora sustancial, sino de un estancamiento que enciende las alarmas. Según el informe Él nunca lo haría, elaborado por la empresa de alimentación para mascotas y su Fundación Affinity, durante 2025 se registraron 285.000 nuevas entradas en protectoras y refugios de toda España.
De esa cifra total, 169.000 corresponden a perros y 116.000 a gatos. Lejos de celebrar una tendencia positiva, el estudio subraya que estos números «no reflejan cambios significativos y apuntan más a una parálisis del sistema que a una auténtica recuperación». De hecho, España continúa encabezando la lista europea en cuanto a abandono de animales domésticos, una realidad que exige medidas urgentes y coordinadas.
Razones que empujan al abandono
Las entidades que rescatan y acogen a estos animales han identificado las causas más frecuentes que llevan a una persona a desprenderse de su mascota. Entre ellas destacan:
- Camadas no deseadas (15 %): la falta de esterilización sigue siendo un factor determinante.
- Pérdida de interés por el animal (14 %): muchas adopciones no son meditadas y acaban en abandono.
- Cambio de domicilio o traslado (12 %): mudanzas que no contemplan al animal como parte de la familia.
- Fin de la temporada de caza (10 %): una práctica que afecta especialmente a perros de caza.
- Problemas de comportamiento (10 %): que muchas veces podrían resolverse con adiestramiento y paciencia.
«La colaboración desinteresada de las protectoras es lo que hace posible este análisis. Año tras año dedican tiempo a compartir sus datos, permitiendo contar con una radiografía rigurosa de la realidad del abandono, la pérdida y la adopción en nuestro país», señala Isabel Buil, directora de la Fundación Affinity.
Marco legal: multas y obligaciones
La Ley de Protección de los Derechos y el Bienestar de los Animales (Ley 7/2023) tipifica el abandono simple como infracción grave, con sanciones económicas que oscilan entre los 10.000 y los 50.000 euros. Pero la legislación va más allá y contempla otros supuestos:
- Infracciones muy graves: cuando el abandono provoca la muerte del animal (siempre que no sea constitutivo de delito) o se realiza un sacrificio no autorizado. Las multas en estos casos van de 50.000 a 200.000 euros.
- No comunicar la desaparición de una mascota en un plazo máximo de 48 horas: también se considera abandono y puede acarrear multas de 500 a 10.000 euros.
A pesar de este marco normativo, desde la Dirección General de Animales (DGA), dependiente del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, reconocen que «en estos momentos no existe una estadística oficial sobre el abandono en España. Los únicos datos publicados son los que recoge la Fundación Affinity, pero no tienen carácter oficial». No obstante, la DGA asegura que ya están trabajando en la elaboración de una estadística nacional de protección animal que, en un futuro próximo, proporcionará cifras fiables y con validez administrativa.
Protectoras bajo presión: recursos humanos y económicos insuficientes
El informe de Affinity también pone el foco en la difícil situación que atraviesan las entidades de acogida. La elevada presión asistencial y la falta de medios generan un entorno de desgaste que, según los autores, «incrementa el riesgo de fatiga por compasión», un síndrome vinculado al estrés crónico, el agotamiento emocional y la percepción de falta de apoyo.
Los datos hablan por sí solos:
- La red de protectoras cuenta con una media de 29,1 voluntarios por entidad, pero con grandes desigualdades.
- El 39 % de las organizaciones no tiene ningún empleado remunerado.
- Casi la mitad de los refugios dispone de menos de diez voluntarios para atender a decenas o cientos de animales.
Aunque existe una red de apoyo, los responsables insisten en que «no siempre es suficiente» para hacer frente a la demanda.
El cambio en los patrones de abandono: menos casos «clásicos», pero nuevos retos
Isabel Martín Gómez, directora de la Protectora Huellas de Ávila, explica que han observado un descenso notable de los abandonos tradicionales: «Esos que se producían en la calle, en gasolineras, en época de vacaciones, después de los regalos de Navidad o en enero y febrero, se han reducido muchísimo». Martín Gómez atribuye este cambio a dos factores clave:
- El incremento del número de perros como animales de compañía, lo que normaliza su presencia en los hogares.
- La aplicación de la Ley 7/2023, que obliga a que todos los animales estén identificados. «Si un perro es recogido, el dueño puede ser multado», recuerda.
A esto se suma que las normativas autonómicas y municipales pueden incrementar las sanciones con tasas adicionales por la recogida del animal o por permitir su fuga. Asimismo, la directora destaca que «la responsabilidad de las clínicas veterinarias ha subido muchísimo»: los profesionales están obligados a colocar el chip de identificación y a administrar la vacuna antirrábica, obligatoria en todas las comunidades autónomas.
Gracias a estas medidas, afirma Martín Gómez, se ha conseguido evitar el «abandono despiadado» y aumentar la concienciación ciudadana. Sin embargo, persiste un problema con los animales de zonas rurales o de trabajo que nunca han visitado un veterinario: «Estos siguen contando como abandono porque no llevan chip», lamenta.
Para facilitar la identificación y evitar pérdidas, cada vez más propietarios optan por sistemas de localización avanzados como collares GPS o placas grabadas, que complementan el microchip obligatorio y ofrecen tranquilidad adicional.
Hacia una tenencia responsable: la adopción como camino
Frente a la cruda realidad de las cifras, las protectoras insisten en un mensaje claro: si se desea incorporar un animal a la familia, lo mejor es recurrir a la adopción. «Siempre habrá algún ejemplar que se adapte a tus necesidades personales o familiares», asegura Martín Gómez. Adoptar no solo da una segunda oportunidad a un ser vivo, sino que también libera espacio en los refugios para poder acoger a otros animales necesitados.
Para quienes ya tienen mascota o están pensando en adoptar, existen múltiples recursos que facilitan el cuidado diario: desde piensos de alta calidad adaptados a cada edad y raza hasta juguetes que estimulan su mente y reducen el estrés, pasando por camas ortopédicas que garantizan un descanso saludable. Invertir en el bienestar del animal es la mejor forma de fortalecer el vínculo y prevenir futuros abandonos.
Contenido original en https://www.lne.es/sociedad/2026/07/02/abandono-animales-espana-estanca-muestra-132038679.html
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