Los animales también planifican sus batallas mucho antes del primer enfrentamiento, según un nuevo estudio
Durante siglos, la naturaleza ha sido un escenario de conflictos entre especies. Sin embargo, una reciente revisión científica publicada en Trends in Ecology & Evolution revela que, al igual que los seres humanos, muchos animales pasan por una fase de preparación previa al combate. Lejos de ser enfrentamientos espontáneos, las peleas entre grupos de chimpancés, hormigas, suricatas y otras especies obedecen a una estrategia anticipada donde la información, la vigilancia y la organización juegan un papel clave.
Hasta ahora, la mayoría de los investigadores se centraban en el momento álgido del conflicto: el ataque, la defensa y las consecuencias inmediatas. Pero este enfoque, según los autores del estudio, dejaba de lado una etapa igual de relevante: todo lo que ocurre antes de que salte la primera chispa. El equipo, liderado por Josh Arbon, ha acuñado el término "paisaje del conflicto intergrupal" para describir ese entorno dinámico donde la probabilidad e intensidad de un enfrentamiento varían según factores como la distancia entre los grupos, el tamaño relativo de los rivales o las experiencias pasadas.
"Cada vez es más evidente que el comportamiento preventivo es generalizado siempre que se produce un conflicto entre grupos", explicó Josh Arbon. "El comportamiento anticipatorio que se manifiesta depende del nivel de amenaza actual. Se observa un mayor comportamiento cuando es más probable encontrarse con rivales, cuando estos son de mayor tamaño, menos conocidos o tienen más probabilidades de atacar".
El paisaje del conflicto intergrupal: más que simple agresión
De forma análoga a cómo las presas modifican su conducta ante el denominado "paisaje del miedo" generado por los depredadores, los animales sociales también ajustan de manera preventiva sus acciones en función del riesgo de toparse con congéneres hostiles. Este cambio de perspectiva permite entender la guerra animal no como un estallido repentino, sino como un proceso continuo que incluye fases de vigilancia, planificación y despliegue táctico.
La revisión destaca que la preparación no es exclusiva de los primates. Desde insectos hasta mamíferos, diversas especies exhiben comportamientos que los científicos están empezando a catalogar como estrategias preconflicto. Entre los más llamativos se encuentran:
- Marcaje territorial preventivo: Las suricatas, por ejemplo, tienden a depositar señales olfativas cerca de las entradas de sus madrigueras, especialmente cuando detectan actividad de grupos vecinos. Este comportamiento no solo delimita su espacio, sino que también envía un mensaje disuasorio a posibles invasores.
- Reclutamiento temprano: Las mangostas rayadas han desarrollado un sistema de llamadas coordinadas para reunir al grupo en cuanto encuentran rastros recientes de rivales. Cuanto más fresca es la evidencia y más cercano el enemigo, más intensa es la respuesta.
- Incursiones silenciosas: Los chimpancés machos realizan patrullas organizadas en territorio enemigo, avanzando en fila y en completo silencio. El objetivo es localizar a individuos rivales y atacarlos por sorpresa, una táctica que requiere una planificación previa y una comunicación no verbal muy precisa.
- Compactación del grupo: Ante una amenaza externa, muchas especies de mamíferos responden manteniéndose más juntos de lo habitual. Esta conducta reduce la vulnerabilidad individual y facilita la defensa colectiva, pero también implica una coordinación anticipada entre los miembros.
El estudio también señala que la intensidad de estas conductas preventivas no es constante, sino que fluctúa en función de la percepción del riesgo. Cuanto más probable es un encuentro hostil y más peligroso es el oponente, más energía y recursos invierten los animales en prepararse.
Implicaciones para la evolución humana y la comprensión de la guerra
Los autores del trabajo subrayan que este hallazgo tiene profundas implicaciones para entender nuestros propios orígenes. "Para comprender plenamente la influencia e importancia del conflicto entre grupos, incluido su papel en nuestra propia evolución, debemos estudiar la cronología completa de los comportamientos, no solo los que ocurren durante y después de los enfrentamientos, sino también los que se producen de forma anticipada", concluyen los investigadores.
La capacidad de anticiparse al conflicto, evaluar amenazas y coordinar una respuesta colectiva no es, por tanto, un invento humano. Está profundamente arraigada en nuestro linaje evolutivo y se manifiesta de forma sorprendente en especies tan diversas como las hormigas, que despliegan exploradores antes de atacar un nido rival, o los lobos, que aúllan estratégicamente para evaluar el tamaño de una manada vecina antes de decidir si enfrentarla o retirarse.
Para quienes deseen profundizar en el fascinante mundo de la etología y los conflictos animales, existen excelentes recursos en castellano, como libros sobre comportamiento animal que recogen las últimas investigaciones en este campo. También resultan especialmente reveladoras las obras dedicadas a la etología de primates y otros mamíferos sociales, que ayudan a contextualizar estos hallazgos dentro de la historia evolutiva compartida.
Contenido original en https://www.eldiario.es/spin/mundo-animal/estudio-revela-animales-preparan-guerra-empiece-conflicto-pm_1_13395445.html
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