Échale una mano a tus clientes que tengan un gato obeso

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Es importante contribuir a que los propietarios de un gato obeso sean realistas, y ayudarles a tomar las medidas más adecuadas para que recupere la vitalidad.

Rosa Roldán Perrygatos
Técnico en comportamiento canino y felino. Educadora canina

Que un gato esté gordito no es sinónimo de que sea feliz. Es un animal que, a la larga, puede acumular problemas de salud más o menos graves, unidos a una menor calidad y esperanza de vida. Por ello, es importante contribuir a que los propietarios de un animal con sobrepeso sean realistas y se planteen la situación, y ayudarles a tomar las medidas más adecuadas para que recupere la vitalidad.

En esencia, un gato tiene exceso de peso siempre que esté por encima de su peso ideal, y se considera que está obeso cuando la acumulación de grasa corporal impide la actividad normal o compromete cualquiera de sus funciones vitales.

En términos numéricos, un gato tiene sobrepeso cuando su peso supera en un 15 % a su peso ideal, y se convierte en obeso cuando está por encima del 30 %.

Causas de la obesidad

Las causas que conducen a la obesidad se pueden resumir en cuatro grandes grupos: aumento del consumo de calorías, disminución del consumo de energía, predisposición genética y problemas endocrinos. Antes de cualquier programa de pérdida de peso, es importante contar con el asesoramiento veterinario para descartar enfermedades y determinar el estado general del animal. Pero los propietarios pueden también influir sobre las dos primeras categorías.

Alimentación

El gato es un animal acostumbrado a ingerir su ración diaria en numerosas pequeñas tomas, es decir, va al comedero, come unos pocos granos y se retira. Es su comportamiento normal.

Sin embargo, en ocasiones el propietario piensa que a su gato no le gusta la comida que le ofrece, y cambia de pienso continuamente provocando una ligera descompensación que el gato traduce comiendo más durante los primeros días. Por ello, se le puede advertir que si continúa cambiando de pienso, es posible que su gato esté consumiendo más energía de la que realmente necesita.

Otro error común es ofrecer un pienso por encima de las exigencias del gato. Por ejemplo, los piensos para cachorros son muy energéticos y adaptados para el crecimiento, pero pueden ser poco recomendables cuando el animal gato empieza a coger peso.

Hábitos

Otros factores que pueden favorecer la obesidad son la esterilización, la vida en interior, la falta de ejercicio, los “caprichos” en la alimentación o, incluso, algunos trastornos de la conducta como el estrés. Un gato que no tiene nada que hacer tiende a llenar su tiempo comiendo y durmiendo. Al no quemar calorías, estas se acumulan y se fomenta el problema.

Sin embargo, quizá la causa fundamental que fomenta la obesidad del gato es el aburrimiento y la falta de estímulos, acostumbrado a una vida dentro de casa, sedentario, con poco ejercicio y, por tanto, unido a una menor actividad metabólica que favorece la acumulación de grasa.

El sobrepeso tiene consecuencias nefastas pues favorece la aparición de problemas articulares, alteraciones respiratorias, problemas cardiacos por incremento del trabajo que debe efectuar el corazón, problemas hepáticos como resultado de un hígado graso, diabetes, problemas dermatológicos, etc.

Qué puede hacerse

El fundamento de un buen programa para reducir peso se basa en el control de la ingesta de calorías y el aumento del gasto energético.

La dieta deberá escogerse en función del tamaño del animal (no es lo mismo un gato grande tipo Maine Coon, que uno más menudo) y deberá adaptarse al estado físico, antecedentes, peso de partida y al peso ideal de ese individuo en concreto.

Actualmente pueden ofrecerse a los clientes numerosas dietas comerciales que aúnan el equilibrio nutricional con un menor aporte de calorías. No obstante, hay que recordarles que el éxito a largo plazo de un programa de pérdida de peso está unido a la participación del propietario en la puesta en marcha de un programa de ejercicio diario.

Tipos de dietas

El comercio especializado brinda al propietario diferentes opciones destinadas a conseguir que el gato pierda peso:

  • Alimentos de baja densidad energética con un reducido porcentaje de grasas y un aumento de fibra y agua. Estudios recientes demuestran que una dieta húmeda puede ser especialmente útil para reducir la obesidad pues el agua ayuda a conseguir sensación de saciedad. Además es más fácil controlar las raciones en este tipo de alimentos que en la presentación seca aunque, por el contrario, el coste económico es algo mayor.
  • Se busca reducir calorías, no nutrientes. Por ello, el propietario debe escoger una dieta que tenga una mayor concentración de proteínas, ya que evitan la pérdida de masa muscular, unida tradicionalmente a las pérdidas drásticas de peso. Hay que recordar que se busca perder grasa, y no músculo.
  • Algunos productos contienen L-Carnitina, un compuesto que favorece la movilización de las grasas como fuente de energía.

Enseñarle a comer

Tan importante como la comida es cómo se le ofrece el alimento al gato. Una opción interesante que debe tenerse en cuenta son los juguetes interactivos que dispensan comida, ya que incentivan el instinto natural de la caza y fomentan el ejercicio.

Es fácil que al principio el gato no tenga ganas de entrar en el juego, pues lleva demasiado tiempo acomodado en una vida sin retos. Lo importante es animarle a usar este tipo de dispositivos que se pueden convertir en sus comederos definitivos para toda la vida.

Mejor prevenir que curar

Como sucede con cualquier situación, la prevención es la mejor solución para evitar un problema. En la obesidad sucede lo mismo. Un gatito con sobrepeso u obeso, tiene todas las papeletas para ser un adulto con el mismo problema. En cambio, un gatito correctamente alimentado antes de llegar a su etapa adulta, que esté en su peso adecuado, tendrá menos riesgos de padecer este tipo de problema en su edad adulta y sénior.

Cuando el problema está ya encima la cosa se complica un poco. Una vez que el animal ha cogido kilos de más, perder peso a veces se convierte en una tarea difícil, al igual que ocurre en las personas. Esta dificultad aumenta si ha alcanzado la edad adulta.

En todo este proceso, es fundamental la implicación del propietario. No valen las excusas. Pero si está convencido del problema que sufre su gato, y siguiendo las pautas adecuadas, puede estar seguro de que su animal, además de recuperar la línea, recuperará algo mucho más importante que es su salud.

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