Marketing sensorial: dale protagonismo a los sentidos

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Las experiencias recibidas a través de los sentidos influyen en la decisión de compra mucho más de lo que imaginamos. El marketing sensorial busca que mediante elementos concretos y cercanos consigamos que nuestro cerebro asocie y fije el recuerdo fuertemente.

 

El marketing sensorial busca la diferen­ciación creando experiencias a través de la vista, el oído, el gusto, el tacto y el olfa­to asociándolas a un producto. Pretende convertir el acto de compra en una expe­riencia agradable y provocar un recuerdo positivo y perdurable en el cliente que le haga repetir y al mismo tiempo hablar de ello (hacernos publicidad).

El marketing sensorial genera experiencias con impacto

¿Por qué es tan interesante? Porque hay investigaciones que muestran que el 81 % de los nacidos entre 1980 y 2000 antepone la experiencia al objeto en sí. Por lo tanto no podemos de­jar pasar desapercibida esta información ni desaprovecharla. Además, el 95 % de las decisiones que toma un individuo son motivadas por el inconsciente.

El uso de sentidos diferentes para pro­vocar una experiencia en el cliente no es nuevo; lleva tiempo utilizándose en industria alimentaria pero se está am­pliando a diversos productos en la venta directa y demostraciones en tienda. Los animales de compañía tocan la fibra sen­sible de todos nuestros clientes, de modo que saquémosle partido.

Los impactos sensoriales provocan recuerdos ligados a las emociones que los hacen más perdurables en la memoria. En general recordamos mejor aquello que ha implicado a más de uno de nuestros sentidos. De hecho, se ha estudiado que podemos recordar el 1 % de lo que tocamos, el 2 % de lo que escuchamos, el 5 % de lo que vemos, el 15 % de lo que degustamos y el 35 % de lo que olemos.

Cómo hacer que el marketing sensorial influya en las decisiones de compra de tu comercio Clic para tuitear

Lo complicado es identificar qué ima­gen, olor, sabor, textura y sonido le va mejor a lo que se quiere anunciar, pero para ello están las empresas publicita­rias de nuestros distribuidores; nosotros solo tenemos que adecuar el entorno para propiciar la generación de sensa­ciones.

Recibir y procesar

Nuestro cerebro recibe estímulos e in­formación que se procesa de diferentes maneras.

  • A través de la percepción: el cerebro recibe estímulos de los diferentes órganos de los sentidos.
  • A través de la emoción: los estímulos sensoriales despiertan recuerdos emocio­nales, ya que se procesan en la misma zona del cerebro.
  • A través de la cognición: tras procesar los estímulos sensoriales el cerebro inte­gra el recuerdo, regula la emoción y toma la decisión.

Vende con sentido

Vista

Este sentido es el más estimulado en marketing: “una imagen vale más que mil palabras”. En tus manos está seleccionar los colores, ubicar los artículos y transportar al cliente con imágenes para propor­cionarle experiencias agradables a través de los ojos. Comprendemos y recordamos mejor aquello que podemos ver. Todo lo que vemos influye en la compra: fachada, escaparate, diseño interior, distribu­ción, mobiliario, color, luz…

Tacto

Utiliza técnicas de impresión con tex­turas en 2D y 3D en materiales promo­cionales y embalaje, y vende también productos agradables al tacto. Tocar y sentir nos aporta información sobre las calidades y funciones de un producto. Si se puede tocar se multiplican sus posibilidades de ser vendido.

Oído

El sonido es más efectivo que la vista para despertar las zonas del cerebro que procesan emociones. La música en el punto de venta incide directamente en el comprador; elimina el silencio y gestiona los flujos de clientes, entre otros. No podemos dejar de oír en ningún momento. Si además le resulta agradable segregará endorfinas, la hormona de la felicidad, que impulsa a la compra.

Olfato

Los clientes se muestran más dispuestos a comprar e incluso a pagar más por un producto en un entorno que huela de manera atractiva. Debemos potenciar los aromas agradables y evitar los desa­gradables. La memoria olfativa es la más poderosa en el ser humano. Como el oído, es un sentido que no podemos evi­tar. Determinados aromas evocan recuer­dos y generan bienestar.

Gusto

Las sensaciones del gusto se pueden realzar o alterar sutil­mente combinadas con el tacto, la vista y sobre todo el olfato. Este sentido está más limitado, pero se puede utili­zar por ejemplo para promo­ver las ventas de alimentos para las mascotas.

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