¿Cuál es el perfil del propietario de un gato?

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Los felinos destacan como uno de los animales de compañía de mayor peso en la actualidad. Pero, ¿qué caracteriza al propietario de un gato?

Cuando alguien pregunta por el perfil de propietario de un gato suelen ve­nir dos ideas a la cabeza: una mujer de mediana edad o ya mayor, sola y rodeada de uno o varios felinos (tipo loca de los gatos de Los Simpson); o, por otro lado, una persona sofisticada, de gustos extra­vagantes, independiente, amante de la buena vida y de la autocomplacencia que convive con gatos de marca.

Sin embargo, la realidad desmonta los absurdos estereotipos, pues lo cierto es que actualmente el gato es uno de los animales de compañía más común en todo el mundo y ya no se limita a uno o dos perfiles de propietario, sino que se reparte por igual en todo tipo de uni­dades familiares. Su creciente popularidad hace además que se haya incrementado la demanda de artículos para gatos entre los propietarios.

Razones de la popularidad de los gatos

Una de las razones para la popularidad de los gatos es su relativa independencia y su capacidad para cuidarse solos. Pero aunque la mayoría de los propietarios están contentos sabiendo que sus gatos se bastan por sí mismos mientras están trabajando, también esperan que su pe­queño felino les proporcione compañía y afecto cuando llegan a casa. Quieren ga­tos que les hagan compañía.

Los gatos son seres extremadamente sen­sibles a pesar de la fama de desapegados que tienen, y sus dueños aprecian esta ca­racterística tan sutil. Pueden notar la tensión en el ambiente, por ejemplo al volver mal­humorados a casa o cuando tras una discu­sión aún dura el enfado. Normalmente, en esos casos, el propietario busca consuelo en el calor y presencia de su gato. En otros ca­sos, si el animal intuye que su presencia no es apreciada en ese momento desaparece de la vista hasta un buen rato después.

Los gatos, como seres vivos que son, tie­nen una serie de necesidades que influyen en la vida de sus cuidadores/propietarios y que definen la relación. Por todo ello, es importante tener en cuenta un par de con­sideraciones sobre la personalidad del gato, pero también del propietario ideal.

Personalidad felina

El gato es en esencia un animal inde­pendiente, curioso, dormilón y de admira­ble destreza física. Muy elegante, su increí­ble flexibilidad corporal y resistencia lo convierten en un gimnasta natural capaz de realizar innumerables piruetas, saltos y trepar casi por cualquier parte. Pero sin duda la principal característica de estos animales es su personalidad.

Necesita su propio espacio, que debe ser respetado para una adecuada convivencia. Sin embargo, en el fondo, el gato en el hogar depende de su propietario, a quien considera su madre/cuidador/admira­dor. De este modo, el gato enseña a des­cifrar su lenguaje corporal o sus maullidos en función de sus propias necesidades, para que puedan atenderlas lo antes posible. Si tus clientes aún no habían reparado en ello, puedes señalarles un ejemplo cuando su animal se les acerca con la cola tiesa en alto al igual que hacen los cachorros cuando co­rren hacia su madre gata. De este modo, el gato de casa aprende a reclamar atención cuando tiene hambre, se siente incómodo o simplemente requiere de cuidados tal como lo hacía con su madre cuando era pequeño.

El gato tiene su propio repertorio de maullidos, que usa en función de la oca­sión. Los propietarios aprenden a identi­ficar cuándo están contentos, se alegran de verles, están viendo algo a través de la ventana o, simplemente, reclaman mimos, comida o atención.

Influencia a diario

Un gato de casa exige que el hogar esté preparado para su presencia diariamente. Por eso, deberá haber comederos, bebe­deros, rascadores, areneros (con sus are­nas) camas, etc., además del ajuar propio del felino (cortaúñas, cepillo, etc.). Ade­más, la presencia del gato influye también en las rutinas diarias: al volver a casa, por cansado que llegue, el propietario debe dedicarle un rato, ya que lleva todo el día esperando y en la mayoría de los casos demandará compañía y atención.

La perspectiva económica

Tener bien cuidado a un gato, aunque sea pequeño, no sale barato. Incluso si procede de la calle o de una entidad pro­tectora, conlleva los gastos de chip, vacu­nas y desparasitaciones. Además, convie­ne desparasitarlo periódicamente y una vez al año como mínimo necesitará visitar al veterinario para un chequeo rutinario y actualizar las vacunas.

Los gatos comen varias veces al día y en pequeñas raciones (pero no comen cualquier cosa). Afortunadamente exis­ten muchas variedades, presentaciones y sabores. En esto, como en todo, es importante ofrecer un pienso de calidad que dé garantías sobre SUS ingredientes y el proceso de fabricación.

Además, como el gato necesita jugar, es preciso incorporar al hogar complemen­tos como rascadores, juguetes, comede­ros, bebederos. Todo un mundo donde la inversión puede alcanzar cifras tan altas como alcance el bolsillo o la imaginación de vuestros clientes.

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